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La Coctelera

El papel de los padres y profesores


En la formación de los chicos participan los padres y los profesores. Algunos padres piensan que esa tarea es propia de los profesores, porque ellos no se sienten competentes como educadores ni tienen tiempo disponible para dedicarlo a los hijos. Por su parte, los profesores dicen que los primeros y principales educadores son los padres, sobre todo en la formación de hábitos y en la educación como personas. En este punto está claro que la educación de los chicos es una responsabilidad compartida y esto justifica la necesidad de colaborar y trabajar conjuntamente los unos con los otros.

Los profesores tienen una responsabilidad más directa en todo los relacionado con la instrucción y aprendizaje de los alumnos. En los aspectos técnicos de la enseñanza como la determinación y secuenciación de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación, los profesores tienen una legítima autonomía. De todo ello suelen informar a los padres en una sesión general a comienzo de curso. También han de informar a los alumnos de las dificultades de cada asignatura y las estrategias para superarlas.

Para el chico, el ser buen estudiante está íntimamente relacionado con el aprendizaje de ser persona. En esta formación de la personalidad los padres son los principales responsables y no pueden desentenderse o despreocuparse de ello. delegando esta función en manos del centro educativo.

Los padres han de velar para que haya coherencia entre las ideas y criterios que sus hijos adquieren en el colegio con el tipo de educación que están dando en la familia, especialmente referido con las convicciones morales y educativas. Deberán, para ello, conocer el contenido de los libros de texto y de lectura que utilizan sus hijos.

Una tarea de los padres es preparar un lugar adecuado para el estudio en casa, cuidando el clima de silencio y evitando las interrupciones innecesarias. También pueden mejorar la biblioteca familiar y buscar, si es necesario, un "profesor particular" en casos extremos.

A través de conversaciones entre padres e hijos se puede enfocar el estudio como una búsqueda de la verdad y no solamente como un medio para superar los exámenes. También conviene enseñar a los hijos el valor del trabajo bien hecho y terminado, así como la adquisición de hábitos de esfuerzo y constancia.

La educación de los chicos en los tiempos actuales no es tarea fácil y exige estrecha colaboración de padres y profesores, junto con una mayor preparación como educadores y la dedicación del tiempo necesario para estar con los hijos.

Arturo Ramo García

Carta de un padre a su hijo sobre la enseñanza de religión.

Revista Escuela, 3-VI-04
En 1919 el diario socialista de París «L’Humanité» publicó una carta dirigida por un padre socialista a su hijo. Trataba de la enseñanza de la religión, y fue escrita con tan buen sentido y con tanta honradez, que la creo digna de que sea conocida. Dice así:

«Querido hijo, me pides un justificativo que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificativo, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuándo tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?

En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?. En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?

Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la
filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? (éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau).

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampère era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón;
Flammarion se entrega a fantasías teológicas. ¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios?

Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización, y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.

Ya que hablo de educación: para ser un joven bien educado, es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple «savoir vivre», hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario.

Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación”.

Revista "Escuela", nº 3626, 3.VI.04

Comunicación y educación para la ciudadanía

Por Montserrat Boix

Ha empezado un nuevo curso que además del trabajo cotidiano en las aulas tiene por delante un nuevo reto: la construcción argumental y didáctica de la nueva asignatura de educación para la ciudadanía. Existen elementos ya trabajados como son la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, el respeto a la diversidad, la educación por la paz olos desafíos de la interculturalidad que posiblemente estén ya incluidos en los nuevos manuales pero a mi juicio se están produciendo importantes carencias que será necesario debatir para la consolidación del contenido de la materia. Y ahí va mi tesis: al “paquete básico” de materias clave en la educación para la ciudadanía escapa un tema fundamental, todavía demasiado ignorado o tratado de puntillas: la comunicación. Las miradas son múltiples:

. Desde el concepto global del derecho a la información y a la comunicación a la reflexión sobre las dinámicas concretas de comunicación aplicadas en el aula durante el proceso de aprendizaje.

. Desde el análisis de contenidos de los medios de comunicación tradicionales o de los grandes medios de comunicación y la de-construcción de mensajes -ojo, no sólo en publicidad-, a la aproximación a las posibilidades que ofrecen los medios alternativos y especialmente las nuevas tecnologías para la creación y para el desarrollo de una actitud ciudadana crítica.

. Desde la reflexión sobre el lenguaje y sobre los estereotipos que se están construyendo y su poder para conformar y constreñir nuestro imaginario.

. Desde la necesidad de aprender una nueva dinámica en la gestión de la información y traducirla en conocimiento, a saber aprovechar las posibilidades que nos ofrecen las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) no sólo para ésta gestión de la información sino en todas sus posibilidades de interactividad.

. En definitiva, desde la práctica cotidiana. Porque formar a las niñas y niños para que ejerciten su derecho a tener voz, a opinar y contar en el espacio público significa prepararles para que puedan ejercer sus derechos de ciudadanía.

En estas últimas semanas he tenido la oportunidad de revisar diversas ediciones de los libros elaborados para impartir en el aula la materia de educación para la ciudadanía, entre ellas versiones de los más renombrados autores. Me ha llamado la atención el lenguaje sexista que todos continúan utilizando que confirma la falta de reflexión sobre el valor de las palabras y por tanto del hecho comunicativo -¿cómo imaginar un aprendizaje en la construcción de la ciudadanía para una sociedad más justa y democrática manteniendo la discriminación de las mujeres en algo tan básico como el nombrarlas?- y la casi total ausencia en los diferentes manuales de propuestas de trabajo en el aula en torno a la comunicación.

Comunicación como derecho de ciudadanía Cada vez hay más voces en todo el mundo que reclaman el reconocimiento del derecho a la comunicación como un derecho humano básico. El derecho a la comunicación reconoce no sólo el derecho de cada persona a acceder a la información sino a producirla y emitirla. [1] Mientras se avanza en el desarrollo del marco teórico y en la negociación de su reconocimiento internacional, lo cierto es que las nuevas tecnologías facilitan el que la práctica de este derecho fundamental para el ejercicio de la ciudadanía esté ya en nuestras manos. La educación para la ciudadanía puede ser un contexto inmejorable para empezar a ejercitarlo y el papel del profesorado como mediador en comunicación resulta fundamental [2]. En la nueva Sociedad de la Información que se está conformando, la información es uno de los bienes públicos de mayor importancia. Tener información, en estos momentos resulta ya vital para garantizar el acceso a numerosos bienes y servicios, para acceder al conocimiento o para participar en la toma de decisiones. La información ya no puede ser considerada como una mera mercancía sino como un servicio público y como un bien cuyo acceso debería estar garantizado para toda la población. Con el trabajo en el aula, podemos contribuir a lograrlo.

Aprender a de-construir los mensajes mediáticos en el aula Pedagogas y pedagogos cuestionan permanentemente -y con razón- el contenido de numerosos programas de televisión y el bombardeo constante de mensajes que transforman a niñas/os y adolescentes en consumidores compulsivos. Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en la construcción de estereotipos y de modelos sociales -no sólo por cierto, desde la publicidad- pero también podemos utilizar su influencia para desarrollar en el alumnado una mejor comprensión del mundo que les rodea y potenciar su sentido crítico con la de-construcción de los roles y valores que pretenden transmitirnos.

Tras el fracaso en España del acuerdo de las televisiones de los contenidos emitidos en horario infantil firmado en diciembre del 2004, resulta poco realista seguir apostando exclusivamente por la “autorregulación”. Ante las dificultades de llegar al cumplimiento del pacto con las corporaciones mediáticas la sociedad debe establecer mecanismos de contención. La formación para educar la mirada hacia los medios de comunicación se hace imprescindible [3]. Una nueva gestión de la información: de la información al conocimiento Me gustan las palabras del filósofo argentino Mario Bunge para explicar las diferencias entre información y conocimiento: “para transformarse en conocimiento, la información -dice- debe ser evaluada como verdadera o falsa, pertinente o irrelevante, práctica o impráctica, interesante o tediosa. Por ejemplo, un rumor acerca de un hecho presunto no es sino un indicio de que algo puede haber ocurrido, para saber algo sobre el presunto hecho habrá que buscar datos fidedignos que confirmen o desmientan el rumor y habrá que evaluarlos a la luz del conocimiento disponible” [4]. Jose Antonio Millán establece una interesante comparativa entre información y conocimiento... la información es algo externo, rápidamente acumulable, se puede automatizar y es inerte mientras que el conocimiento es interiorizado, estructurado, sólo puede crecer lentamente, es humano y conduce a la acción [5].

Durante siglos dosificar la información ha sido la base de la estrategia para el control social y el mantenimiento del poder pero con la llegada de las nuevas tecnologías, la Internet, el acceso a la información ya no resulta un problema. El reto ahora es procesar la información, seleccionarla, clasificarla, aprender a conceptualizar. El ejercicio de la ciudadanía implicará observar, proponer, crear, experimentar, obtener información, procesarla y convertirla en conocimiento. Se hace imprescindible una posición activa, un cambio de actitud que supere la pasividad que hasta el momento hemos tenido en este tema.

Una posición activa en relación a los medios de comunicación tradicionales significa no sólo elegir un medio u otro para informarnos en función de los criterios previos que hayamos establecido sino poner en cuestión permanente los contenidos y responderlos... ¿Cuántas veces hemos escrito una carta la dirección del medio cuando una información de un periódico nos ha parecido incorrecta, hemos llamado a una radio o a una televisión para protestar por un contenido o hemos acudido al llamado “defensor del lector” -parece que no hay lectoras, por cierto- para cuestionar el mensaje? Seguro que puede ser especialmente útil para chicas y chicos en el aula aprender esta dinámica.

Con las nuevas herramientas que nos ofrece la Internet podemos añadir además la práctica del “hazlo tu mima/o”. Crear un blog con un periódico virtual, una rádio -a través de archivos de audio colgados en los numerosos espacios gratuitos que la red nos ofrece en la actualidad, o una televisión utilizando nuestras pequeñas cámaras de video doméstico y las posibilidades que ofrecen espacios como You Tube o Google Video para subirlos a la red. Son las posibilidades de la Web 2.0.

Herramientas, conceptos y marcas cada vez más utilizadas como blog, bitácora, agregador, RSS, wiki, Bloglines, Flickr, Wikipedia, folcsonomías, tags, [6]] proporcionan un potencial educativo a los docentes que no deberíamos dejar escapar [7].

También aprender a “etiquetar” los materiales que producimos en el aula utilizando tags y folcsonomías es una acción en comunicación que ayudará a compartir contenidos, a dar a conocer nuestros trabajos y contribuirá a generar conocimiento colectivo del que todas y todos podremos nutrirnos.

No estamos sol@s en el reto. El apoyo de las TIC

Las nuevas tecnologías han generado cambios en el sistema de producción de información. Han roto el monopolio de la información que tenían los medios convencionales y han democratizado la información y la comunicación.

Aprovecharlas para la generación de nuevos discursos ya no depende sólo del desarrollo de grandes proyectos con importantes presupuestos económicos sino sobre todo de nuestra capacidad de imaginar nuevos mecanismos de intervención.

Desde la escuela no puede eludirse el reto.

El acceso a las nuevas tecnologías cada vez depende menos de los conocimientos técnicos. Además, numerosos espacios de formación presencial y virtual, comunidades espontáneas surgidas en la red para compartir experiencias y conocimiento pueden ayudarnos a iniciar ese camino que ya no podemos seguir eludiendo [8].

La aplicación de las nuevas tecnologías a la reflexión ética y social en el aula ha hecho que las escuelas de Andalucía en estos momentos estén liderando la producción de materiales didácticos digitales que resultarán especialmente útiles durante este curso para la nueva asignatura de educación para la ciudadanía. Materiales, por cierto, compartidos libre y abiertamente en la red [9].

Andalucía es precisamente uno de las comunidades autónoma donde se ha producido una mayor apuesta para la introducción de las TIC en el aula, con el valor social añadido de hacerse desde una perspectiva ética y sostenible potenciando el Software Libre y el conocimiento libre. Es sólo una parte del camino porque debemos pensar y construir un modelo global. La apropiación de la tecnología por parte de la ciudadanía pasa ineludiblemente por que ésta ciudadanía se apropie de la comunicación. Comunicación y derechos de ciudadanía, son elementos inseparables. Introducir la comunicación en la asignatura de educación para la ciudadanía es imprescindible.

Por cierto, mientras avanzaba en la elaboración de este texto he creado un blog donde colocar enlaces a otros textos y sitios web que nos permitan continuar la reflexión y continuar el debate. ¿Nos encontramos allí?

PARTICIPA EN EL DEBATE SOBRE ESTE TEMA: http://comunicaacionyciudadania.blogspot.com/

* Montserrat Boix es periodista y fundadora de Mujeres en Red
Fuente: Andalucía Educativa